MotoTaxis en Caracas

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mototaxistaSe acercaba la hora del estreno de ¿Cuanto Cuesta … Tu pareja!, habíamos estado esperando este momento por meses, mi amiga Evlin Perez y un servidor, habíamos estado ensayando por varios días y también habíamos acordado en vernos puntualmente en el lugar del evento un par de horas previo al evento.

Se acercaba el momento y como es normal, comenzaba a sentir ese cosquilleo en el estómago que me emociona y me alerta a revisar los últimos detalles, entre ellos, por supuesto el llegar con el tiempo suficiente para realizar un último repaso técnico.

Me aliste y sali del hotel para encontrarme con un trancón (mucho tráfico) mismo que me hizo reconsiderar la opción de ir en taxi…. espere pacientemente y pasaron 10 minutos, 15 y 30… ningún taxi aparecía y en parte era porque ni siquiera los coches avanzaban.

Pronto pude notar que los únicos vehículos que avanzaban eran los motociclistas, entre ellos algunos que portaban una franela (camisa) color naranja, misma que los identificaba como mototaxistas.

Pasaron unos minutos y la presión de ver el correr del reloj me llevó a tomar la decisión de abordar uno, hice la señal con mi dedo y sin pensarlo demasiado me monté.

A pesar de que les había visto circular en muchas ocasiones, el ir a bordo de uno te da una perspectiva completamente diferente, avanzamos lento al inicio, mientras me colocaba el casco pronto pensé que también requeriría rodilleras, pasábamos apenas entre coches, defensas y parachoques, camiones y autobuses y justo cuando creí que me estaba acostumbrando, llegamos al primer alto, pensé que nos detendríamos, pero al parecer mi moto-chofer no pensaba de la misma forma y decidió abordar la acera (vereda o banqueta) y entre la gente comenzó a accionar el claxon y a interrumpir las largas colas que se hacían justo afuera de un farmatodo.

Entre motocicletas estacionadas y personas que caminaban, el conducía relajado tirando piropos a las chicas que le reclamaban su accionar mientras yo solo apretaba mis piernas en un intento por reducir la posibilidad de impactarles con mis rodillas, fue entonces que me dije -Definitivamente esto es todo-, pero seguramente hablé muy rápido.

Llegamos a la avenida y comenzó a acelerar, cambiaba de carril como si nadie fuese a rebasarnos y yo solo apretaba un poco mis brazos esperando no recibir el impacto de un coche o de otro motorizado, en cada curva recostaba la motocicleta confiando en el agarre de los desgastados cauchos (llantas) y aceleraba confiado mientras me preguntaba de donde era originario.

Cuando le respondi que era de México, me comenzó a contar de su amor por la comida mexicana y me señalaba lugares en los que podría degustar la comida venezolana tradicional, yo nervioso le decía que muchas gracias, esperando que regresara su mano a donde se supone debería estar todo el tiempo, es decir, en el volante de la motocicleta.

Después de un rato dejó de platicar y justo cuando pensé que volvía a conducir con las dos manos, me di cuenta de que estaba con el teléfono en la mano, ¿Estaba recibiendo una llamada?…. NO!… estaba enviando un texto en el whatsapp. ¡Así es!… testaba con un amigo mientras íbamos por la avenida. DIOS MIO!!!!… entonces si que mejor me dio por reír, pues a esas alturas, seguro que ya lo había visto todo.

Llegamos a destino, al hotel las mercedes en Caracas y fue ahí que me dijo. Misión cumplida, llegó usted a tiempo a su obra. Saqué mi teléfono y nos tomamos una fotografía, para el recuerdo de mi viaje en mototaxi para el estreno de la obra CUANTO CUESTA TU PAREJA, la cual presento en compañía de mi talentosa amiga Por mis Tacones y que estaremos presenándose muy pronto en tu ciudad.

Algunos pensarán que estoy loco por haberme montado, mi madre puede asegurarles que lo estoy desde hace mucho tiempo, pero recuerden que soy un loco profesional, así que no intenten esto en casa  Los quiero mucho y hasta pronto.

 

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