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En el Salario Emocional el líder enseña…. 

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Existen líderes que valoran tanto sus posesiones que terminan conservando las hasta que éstas se deprecian y no la pueden vender.
Es común encontrar “líderes” en las organizaciones que atesoran conocimiento y “secretos” sobre la organización que les permitan tener una ilusión de poder por sobre el resto de los colaboradores de la organización, Sin duda alguna un grave error en muchos sentidos, el primero debido a que se olvidan que el conocimiento no les pertenece a ellos sino a la organización, al grupo, a la empresa y segundo porque el conocimiento no puede ser tratado de la misma manera que una propiedad de bienes raíces, debido a que el conocimiento y las habilidades si se mantienen iguales, terminan por depreciarse y perder valor.
El conocimiento se multiplica al compartir y es precisamente en esta multiplicación que se logra una ascendencia y un liderazgo más efectivo, aprender a enseñar es una de las habilidades básicas que debe desarrollar el líder del salario emocional, aquel que permite la formación de otros líderes y precisamente en esa formación es que encuentran la posibilidad de incrementar su ascendencia sobre el resto.
Cambiar el estilo de pensamiento de “hay cosas que sólo yo sé” a “Mi labor es formar más líderes” es piedra angular para el desarrollo de una cultura con un alto salario emocional.
después de todo, si solamente tú sabes hacer lo que se debe hacer en tu puesto de trabajo, estás atado a hacerlo por el resto de tu vida laboral, sin embargo por el otro lado, si te permites enseñar a otros a hacer tu trabajo podrás crecer hacia nuevos posiciones en la empresa con la seguridad de que habrá alguien más que haga lo que tú hoy sabes hacer. ¿Quieres ser un mejor líder?, Comparte.

 

¿Quieres ser feliz? … Agradece

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A menudo las personas que acuden a mis conferencias, me piden ejercicios prácticos y sencillos para poder mejorar los niveles de felicidad en su vida diaria, tanto personal como laboral.

A menudo pensamos en situaciones muy especiales que debieran ocurrir para que nosotros pudiéramos alcanzar ese nivel de felicidad que estamos buscando, sin embargo es en los pequeños detalles en donde se encuentra la gran oportunidad para ser feliz de una manera mucho más estable y constante.

¿A qué detalles me refiero?, Pues bien, a esos pequeños momentos en los cuales agradeces, por ejemplo, cuando recibes algo bueno que te gustaría recibir nuevamente en un futuro, o bien cuando sucede algo, o ha sucedido algo en el pasado que te ha hecho feliz en su momento.

muchas ocasiones, las personas hemos ido “entrenadas”, condicionadas por la vida para ver solamente aquellas cosas que están mal, solamente aquellas cosas malas que nos han sucedido, sin poner atención a la gran cantidad de cosas buenas que también han estado ahí.

es precisamente en ese cambio de paradigma, en esa pequeña lista mental de cosas positivas que tengas que agradecer, donde se encuentra una de las piedras angulares para la felicidad. Para esa percepción subjetiva del bienestar, que al ser subjetiva puede ser manejada por nosotros con ejercicios como este.

cuando comparto este ejercicio y cuando los líderes de las empresas con las que trabajo comienzan a aplicarlo en sus empresas, muchas veces encontramos escepticismo, desconfianza, porque estamos acostumbrados a esperar ejercicios mágicos con impactos poderosos en un segundo, mismos que te desgraciadamente no duran mucho tiempo.

Éste Ejercicio es sencillo, es un ejercicio diseñado para mantenerse al menos de forma semanal en un inicio pero posteriormente se convertirá en un hábito diario que no requerirá de una formalidad, que simplemente formará parte de tu ser y del ser de cada unos de las personas que trabajan en tu organización, cuando esto suceda tendrás una organización más feliz, una familia más feliz, tú serás más feliz.

Haz una lista mental de aquellas cosas por las que dices gracias

 

Las palabras que tienes prisioneras – Salario Emocional

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photo by Jaime Leal

  El mercado de Guatemala es sin duda alguna una de las experiencias mas diversas y enriquecedoras que se puedan disfrutar en la ciudad, un verdadero laberinto plagado de colores, aromas y sorpresas visuales que se sobreponen unas con otras como peleando por la atención de quienes por sus pasillos transitan.

Flores multicolor, frutas cuyos nombres ni siquiera conocía, comidas, artesanías y remedios ancestrales que producen un sincretismo de sabores, olores y texturas a tal grado que se llega a olvidar la intención de compra que se tenía al iniciar la travesía.

Así, caminando por los pasillos y acompañado por mis hermosas y amables amigas Guatemaltecas, nos detuvimos en un puesto de comida a disfrutar de un platillo llamado “Revolcado”, exactamente no se que contenía, pero era bastante delicioso, tanto que terminé por pedir varios platos acompañados de sus respectivas tortillas.

Después de tan tremendo festín, deambulando por los pasillos como queriendo volver a perderme, platicaba con las personas que en cada puesto ofrecían sus mercancías, así llegué a platicar con la vendedora de los aguacates más pintorescos que he visto en mucho tiempo, con un señor que vendía un pela-papas novedoso y funcional e incluso con una niña que utilizaba una caja de cartón como cuarto de juegos, así fue que sin rumbo fijo llegué a una pequeña sección en la que se encontraba una hermosa señora cuyos rasgos denotaban el rostro de la ancestral Guatemala, su sonrisa me provocó a acercarme, le pregunté que vendía como excusa para iniciar la conversación y fue así como me explicó de los artículos de cocina que servían para batir el chocolate, la palita para voltear las tortillas y un rodillo que servía para amasar, mismo que según me dijo, también aplacaba maridos cuando se portaban mal.

Esta señora de amable sonrisa y blusa color Guatemala, rápidamente se ganó mi afecto y me atreví a preguntarle si le podría tomar una fotografía, pude notar como se sonrojaba ante la petición, sonriendo me dijo que hacía mucho tiempo que no le pedían una, así comencé a disparar mi cámara, mientras ella mostraba entre orgullosa y tímida, los instrumentos que ofrecía a la venta.

-Ven hijo-, -Mira me dicen que soy guapa-, le gritó a un muchacho de entre veinte y veinticinco años que se encontraba vendiendo otros productos en un local frente a ella, -Ya ves que si soy linda-, le comentó nuevamente, mientras su hijo se escondía de la vergüenza y solo se reía a carcajadas evadiendo mi cámara y mi mirada.

Después de tomar algunas fotografías, me retiré pensando en cuantas veces, tantas personas están tan ávidas de que alguien les confirme lo que ellos mismos en ocasiones han dejado de creer, cuantas veces requerimos de alguien más que venga a decirnos que somos guapos, que somos dignos, que somos buenos, que lo hemos hecho bien. Tan importante la validación de nuestro hermano, tan vital que nos permitamos el tiempo de compartir nuestra opinión, tantas almas alimentaríamos si tan solo dejáramos salir de nuestra alma, aquellas palabras que nos guardamos como si cobraran más valor por no decirlas, cuando en realidad es más el daño que causan, al morir prisioneras sin llegar a su destino.

Tanto en la familia como en la empresa, tanto en tu trabajo como en la comunidad, ¿A quien podrías decirle hoy un –Te quiero-?, ¿A quien le hará falta esa palabra de aliento, ese reconocimiento que hoy te guardas?… Para pensar, ¿No crees?…

 

Distinguirse en un mercado competitivo 

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  Hace apenas unos días, mientras caminaba en compañía de mis amigos por las calles de Antigua Guatemala, Nos encontramos en uno de los muchos callejones en los que los indígenas artesanos ofrecen sus productos a los turistas.

Después de unos minutos de caminar por las calles empedradas, es común acostumbrarse al constante llamado de los comerciantes que ofrecen sus productos. -vea, tome, a buen precio-, -aquí le ofrezco lo mejor- y -pregunte sin compromiso-, son sólo algunas de las muchas frases que estos utilizan buscando atraer la atención de los transeúntes y así incrementar sus posibilidades de vender sus productos.

Así caminaba yo, cuando de repente una voz se distinguió del resto, una voz que comenzó a ofrecer sus productos con las típicas frases pero que al momento cambiaba diciendo, -come here, ask and I have best price-

¿En inglés?, me pregunté mientras volteaba mi cabeza tratando de ubicar de donde venía esa voz. Fue así como conocí a esta hermosa comerciante a quien me acerque para preguntarle, que tan buen inglés hablaba, a lo que respondió. -Just enough for business- (sólo lo suficiente para hacer negocio)

Sin duda alguna, esta comerciante indígena de las calles de Guatemala ha entendido que para triunfar en un mercado competitivo, es necesario distinguirse del resto, tener algo que ofrecer, hablar el lenguaje del cliente, no sólo el idioma, sino el lenguaje de motivaciones, estilos de pensamiento, incluso vivir los mismos valores. Esto es el mercado moderno, donde una pequeña acción que te distinga, puede generar grandes dividendos.

Nuestra ahora amiga en Guatemala, logró vender más productos, ese día, su estrategia funcionó y entre otras cosas, le compré ese hermoso “chal” color azul que aparece en la imagen, mismo que posteriormente ofrecí como regalo de agradecimiento a mi amiga Bianca en Puerto Rico.

Imprimí la imagen, adjunté la historia y ambas forman parte ya de mi colección personal, esa que tal vez algún día mis descendientes encuentren interesante y les ayude a recordar que soy el tipo con el Salario Emocional más alto del mundo.

 

La maestra más paciente…

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felicidad en el trabajo

¿Cuantas personas conoces que han tenido la misma pareja pero con distinto nombre?, ¿Cuantas veces has sufrido por los mismos problemas en distintas presentaciones/contextos/ambientes?

La vida nos grita que debemos aprender algo, nos insiste en presentarnos la lección, de nosotros depende ser buenos alumnos y terminar por aceptar que es eso que haremos diferente, que probáremos o definitivamente no vamos a hacer.

Para ser mejores alumnos solo basta con hacernos estas tres preguntas:

1.- ¿en que otro momento te ha sucedido esto que hoy te aqueja?

Puede ser algo similar o bien alguna situación que contenga los mismos elementos. Por ejemplo pudiera ser que hoy atravieses un problema económico debido a que confiaste demasiado y en el pasado has sufrido un problema de pareja por exactamente la misma razón.

2.- ¿que puedes aprender de este nuevo hallazgo?

Aquí vale preguntarse cuales son aquellas cosas que podemos aprender, entender y modificar para obtener un resultado distinto y más satisfactorio. Puedes fantasear, soñar con distintas opciones, como sí pudieras de verdad cambiar el pasado., analiza las distintas posibilidades.

3.- una vez que sabes que es lo que puedes aprender, ¿que tan bueno sería implementarlo?

Esto en algunas corrientes de psicología se llama chequeo ecológico, en esta parte deberás tener cuidado con la forma en que estos cambios afectarían otras partes de tu vida. Por ejemplo, pudiera ser que al ser menos confiado(a) tengas menos problemas de ese tipo, lo cual de inicio puede soñar alentador, sin embargo pudiera haber otras circunstancias en las que esta cualidad de confiar te hace tener éxito. Es cuestión de encontrar el equilibrio e incorporar este nuevo aprendizaje de la mejor manera.

Estas tres preguntas son fundamentales para volvernos mejores alumnos de la escuela de la vida y permitirle a esa paciente maestra avanzar os a la siguiente lección, donde seremos una mejor versión de nosotros mismos.

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Jaime Leal
Conferencista en temas de felicidad en el trabajo y Salario Emocional

 
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